Introducción
Bretaña (Bretagne) es la escarpada península celta del extremo noroeste de Francia, adentrada en el Atlántico: una región de costa dramática, puertos amurallados, piedras erguidas y una identidad propia y orgullosa, con su lengua, su música y su bandera. Para el viajero ofrece la ciudad corsaria de Saint-Malo, las rocas rosadas de la Costa de Granito Rosa, los alineamientos prehistóricos de Carnac, el golfo de Morbihan salpicado de islas, faros y cabos salvajes, y una célebre mesa de crêpes, sidra y marisco atlántico.
Resumen
Bretaña es la península atlántica y celta de Francia — lengua propia, fiestas, y un litoral que es el corazón de su atractivo, de la Costa de Granito Rosa a los cabos de Finistère, «el fin de la tierra». Saint-Malo y las ciudades amuralladas, los alineamientos de Carnac y el bosque artúrico de Brocéliande dan a la región tanta leyenda como paisaje. Se come mejor que en casi ninguna costa francesa: ostras, galettes, sidra y caramelo de mantequilla salada. El clima oceánico es célebremente cambiante; de finales de primavera a comienzos de otoño es la mejor estación.
Descubre Bretaña
La costa de Bretaña es su gloria — más de 2.700 kilómetros de litoral — y cambia de carácter según rodeas la península. En el norte, la Costa de Granito Rosa (Côte de Granit Rose) en torno a Perros-Guirec y Ploumanac'h es un surrealista amontonamiento de cantos gigantes de color rosa esculpidos por el mar, recorrido por un sendero costero y vigilado por un famoso faro. Hacia el este, camino de Normandía, la Costa Esmeralda (Côte d'Émeraude) abarca la amurallada Saint-Malo, el balneario de la belle époque de Dinard, las largas playas y el dramático cabo de Cap Fréhel con su faro y el Fort la Latte en el acantilado. Al oeste, la costa se vuelve más salvaje: la península de Crozon se adentra en el Atlántico con acantilados y calas, y la Pointe du Raz, en Finistère —«el fin de la tierra»—, es un cabo de granito azotado por el viento sobre el oleaje, uno de los grandes miradores de Francia. Frente a la costa están las islas que los bretones adoran: Belle-Île, la mayor, con su ciudadela y su Côte Sauvage; la diminuta y sin coches Île de Bréhat, «la isla de las flores»; las agrestes Ouessant e Île de Sein; y la laguna turquesa del archipiélago de las Glénan. Los faros —Bretaña tiene más que ningún otro lugar de Francia— puntúan cada cabo, y el sendero de gran recorrido GR34 sigue toda la costa.
Formas de Experimentar Este Destino
Las costas de Granito Rosa y Esmeralda, la Pointe du Raz y Crozon, los faros, y las islas de Belle-Île, Bréhat y las Glénan.
La amurallada Saint-Malo y sus murallas, la Dinard de la belle époque, la medieval Dinan, Vannes en el golfo de Morbihan, Quimper y Concarneau.
Los alineamientos de Carnac, la lengua y la música bretonas, los bailes fest-noz y el festival interceltico de Lorient, y la Brocéliande artúrica.
Galettes de trigo sarraceno y crêpes dulces, sidra, kouign-amann y caramelo de mantequilla salada, y las ostras de Cancale y el marisco atlántico.
Preguntas frecuentes
Turismo y guías de destino
Oficina oficial de turismo regional: la costa y las islas, las ciudades amuralladas, los megalitos de Carnac, las fiestas celtas, itinerarios y alojamiento por toda Bretaña.
Oficina de turismo oficial de Saint-Malo y la bahía del Mont-Saint-Michel: las murallas y el casco antiguo intra-muros, las playas, los paseos en barco y las grandes mareas.
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